ADN de contacto I: principios y metodologías del análisis forense
La ciencia forense se basa en el análisis sistemático de evidencias físicas para establecer una relación entre un sospechoso y una escena delictiva. Este concepto se rige por el principio de intercambio de Locard: todo contacto físico produce una transferencia bidireccional de material. En la práctica, las personas desprenden habitualmente células epiteliales al interactuar con superficies. El material genético recuperado de estos depósitos microscópicos, denominado ADN de contacto, se ha convertido en una herramienta fundamental de investigación.
La base biológica de los indicios
El ácido desoxirribonucleico constituye el plano genético básico de los organismos vivos. Está formado por secuencias de nucleótidos con cuatro bases principales —adenina (A), citosina (C), guanina (G) y timina (T)— unidas a un esqueleto de azúcar y fosfato.
En las aplicaciones forenses, el ADN de contacto, también descrito en el texto original como ADN de trazas o de bajo número de copias (LCN), se refiere a cantidades mínimas de material genético transferidas mediante un contacto físico breve con un objeto, un entorno o una persona. Al intervenir pocas células cutáneas, las muestras son mucho menores que las procedentes de sangre o saliva y requieren protocolos analíticos muy sensibles.
Localización y recuperación
El principal reto consiste en localizar evidencias viables, ya que la transferencia celular suele ser invisible a simple vista. Los investigadores emplean fuentes de luz alternativas para examinar superficies con alta probabilidad de contacto. Las zonas prioritarias dependen del delito:
- Delitos violentos: empuñaduras texturizadas de armas, piel o ropa de la víctima.
- Delitos contra la propiedad: puntos de entrada, cerraduras forzadas u objetos personales manipulados.
- Fraude documental: superficies de papel y zonas próximas a la tinta impresa.
Para maximizar la recuperación celular y reducir la contaminación cruzada, la recogida se adapta cuidadosamente al sustrato:
- Hisopado: procedimiento habitual en superficies lisas y no porosas, como vidrio y plásticos rígidos.
- Recorte: utilizado en materiales porosos, como tejidos, donde se corta y retira la zona de contacto para su procesamiento.
- Raspado y cinta adhesiva: técnicas especializadas para levantar material celular de superficies complejas o irregulares.
Metodología de laboratorio y procesamiento analítico
Una vez recuperadas las muestras, se someten a procedimientos precisos destinados a aislar, replicar y analizar el material genético.
1. Aislamiento y extracción
La extracción a partir de restos celulares es una fase crítica en la que debe minimizarse la pérdida de material. Aunque los métodos orgánicos tradicionales o con Chelex son viables, los laboratorios utilizan cada vez más la extracción basada en sílice. Esta técnica emplea partículas magnéticas recubiertas de sílice para aislar y recuperar ADN de células epiteliales lisadas y mejorar el rendimiento de muestras de trazas.
2. Cuantificación y evaluación de calidad
Antes de obtener el perfil genético, el ADN extraído debe evaluarse rigurosamente en cuanto a cantidad y posible degradación. Se emplean técnicas como PCR cuantitativa (qPCR), electroforesis capilar y pruebas con colorantes fluorescentes para comprobar que la muestra alcanza el umbral necesario para la amplificación.
3. Amplificación mediante PCR
Debido al número excepcionalmente bajo de copias, la muestra no puede analizarse directamente en su estado original. La reacción en cadena de la polimerasa (PCR) sintetiza millones de copias del ADN objetivo. La amplificación forense se dirige a loci de repeticiones cortas en tándem (STR), regiones del genoma muy variables entre personas. El texto original describe un protocolo de 13 loci STR básicos para generar un perfil genético estadísticamente diferenciador.
4. Detección y análisis comparativo
Durante la amplificación se incorporan marcadores fluorescentes asociados a los loci STR. Estos permiten que los analizadores genéticos automatizados lean las longitudes específicas y generen un perfil de ADN. El perfil se compara con muestras de referencia conocidas. Si no existe un sospechoso identificado, puede consultarse en bases de datos forenses como el Combined DNA Index System (CODIS) para buscar coincidencias y avanzar en la investigación.


