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Innovación para la ciencia forense

Informática forense: descubrir la verdad en la era digital

Casi todos los delitos que se cometen hoy dejan una huella digital. Ya se trate de un ciberataque sofisticado contra una entidad financiera o de un delito tradicional como el fraude, cada vez más pruebas fundamentales se encuentran ocultas en nuestros dispositivos.

Aquí interviene la informática forense. En esencia, es el proceso científico de descubrir, analizar y preservar datos electrónicos para que puedan utilizarse como pruebas admisibles ante un tribunal.

Más que perseguir a los piratas informáticos

Al oír «informática forense», muchas personas imaginan a investigadores persiguiendo a piratas informáticos anónimos. Aunque investigar la ciberdelincuencia constituye una parte considerable del trabajo, la informática forense es igual de importante para la actividad policial cotidiana. Nuestros teléfonos inteligentes, ordenadores portátiles, rúteres e incluso sistemas GPS suelen contener la clave para resolver delitos físicos, rastrear redes ilegales y descubrir el espionaje empresarial.

Por ello, la informática forense ha pasado de ser una especialidad informática minoritaria en los años noventa a convertirse en un campo multidisciplinar fundamental. Hoy requiere conocimientos profundos de ingeniería informática, derecho penal y ética especializada de la investigación, y se ramifica en ámbitos como el análisis forense de redes, dispositivos móviles y memoria.

Las etapas de una investigación

Mientras que la ciberseguridad general se centra en prevenir ataques, la informática forense busca averiguar qué ocurrió después de los hechos. Recuperar datos que los sospechosos han intentado ocultar, borrar o destruir exige competencias muy especializadas.

Una investigación estándar suele seguir tres fases rigurosas:

  • Preservación: es el paso más importante. Los investigadores deben asegurar el dispositivo y copiar meticulosamente los datos sin modificar en absoluto la fuente original. Si los datos originales se alteran, aunque sea mínimamente, las pruebas pueden considerarse inadmisibles ante un tribunal.
  • Análisis: mediante software avanzado y técnicas científicas, los investigadores examinan el sistema, recuperan archivos eliminados, analizan la memoria y rastrean la actividad de red para reconstruir exactamente lo sucedido.
  • Presentación de resultados: por último, los analistas convierten hallazgos técnicos complejos en informes claros y fiables que jueces, jurados y abogados puedan comprender y utilizar fácilmente.

El camino por recorrer

A medida que evoluciona la tecnología, también lo hacen los delincuentes. Los investigadores se esfuerzan continuamente por mantenerse al día con la computación en la nube, el cifrado avanzado, los metadatos complejos y las técnicas «antiforenses» diseñadas específicamente para obstaculizar las investigaciones.

Superar estos obstáculos exige formación continua, directrices normalizadas, como las publicadas por el NIST, y herramientas de vanguardia que permitan sacar las pruebas a la luz, sea cual sea el lugar en que los delincuentes intenten ocultar sus rastros.