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Innovación para la ciencia forense

Escena del crimen

Establecer una metodología básica, consensuada y coordinada de intervención en la escena del crimen optimiza los recursos y contribuye a aumentar los delitos esclarecidos, un objetivo fundamental en la lucha contra la impunidad.

Es esencial tenerlo presente para evitar errores posteriores que dificulten recoger pruebas relevantes, especialmente en los primeros momentos de la intervención policial y judicial.

Los procedimientos periciales son eminentemente científicos y se aplican a elementos concretos, físicos y reales de la escena o relacionados con ella, incluidos el autor y los participantes. Por ello, proteger y conservar el lugar es fundamental.

Quienes intervienen primero en un lugar que después puede considerarse escena del crimen deben conocer las normas básicas de acceso y tratamiento para preservar los indicios que permitan establecer la verdad. El desconocimiento o la manipulación involuntaria pueden destruirlos.

El LUGAR DE LOS HECHOS es el espacio físico donde ocurrió un suceso sometido a investigación científica criminal para determinar su naturaleza y participantes. Se caracteriza por elementos, rastros o indicios que revelan las circunstancias. Cuando estas permiten sospechar un delito, se denomina ESCENA DEL CRIMEN.

Según sus características, las escenas se clasifican en:

Lugares cerrados: delimitados por paredes, cristales o paneles y un techo que los protege de la meteorología y de influencias externas.

Por ejemplo: viviendas, oficinas, centros comerciales, salas de baile y escuelas.

Lugares abiertos: sin paredes, cercas, setos u otros sistemas de cerramiento. Por ejemplo: vías públicas, carreteras, parques y plazas.

Lugares mixtos: espacios delimitados parcialmente por un perímetro o un techo, como aparcamientos, gasolineras, patios y terrazas.

Indicio: objeto, elemento, señal, marca, rastro o residuo utilizado o producido en un acto delictivo que puede informar sobre este o sobre sus posibles autores.

Por ejemplo: huellas, material orgánico, armas u objetos hallados en la escena, el lugar del hallazgo o vinculados a ellos. Tras su valoración, los indicios pueden convertirse en pruebas.

Prueba: elemento aportado para demostrar algo, normalmente material o tangible. Puede estar integrado por uno o varios indicios.

Prueba física: medio, huella, marca, rastro, señal o resto orgánico o inorgánico que permite conocer las características del delito o la identidad de sus posibles autores. Puede tener carácter probatorio o constituir un indicador material.

Unidad móvil de criminalística: equipo interdisciplinar de técnicos y peritos que acude a la escena para reconocer, localizar, fijar, revelar o descubrir indicios materiales relevantes en homicidios, suicidios y otros sucesos cuya importancia o complejidad requiere intervención conjunta y coordinada.

PRIMERA INTERVENCIÓN DEL PERSONAL QUE ACUDE AL LUGAR

Al llegar, el personal realiza una observación inicial para localizar y atender víctimas, identificar testigos y detener posibles autores, sin descuidar su seguridad ni la de terceros.

Si hay víctimas, la asistencia médica tiene prioridad. Si se encuentran posibles autores, se actuará conforme a las normas procesales de cada país.

Dentro del marco procesal vigente, deben localizarse testigos presenciales cuyos relatos y referencias contribuyan a la eficacia de la investigación.

Debe establecerse inmediatamente un amplio perímetro de seguridad y exclusión para impedir el acceso de curiosos, transeúntes, animales o vehículos que puedan contaminar, mover o destruir indicios.

Se utilizarán cintas, vallas, agentes u otros elementos útiles para delimitarlo.

Desde el principio debe garantizarse una misma ruta de entrada y salida para el personal forense. No deben abandonarse pertenencias ni materiales desechables utilizados.

También debe informarse inmediatamente a la autoridad judicial o fiscal competente.

Fotografía de la escena del crimen

La fotografía documenta el lugar y los hallazgos para su presentación ante jueces o jurados. Fuentes de luz de longitud de onda ajustable, desde UV hasta IR, permiten descubrir microindicios, huellas y fluidos. El fotógrafo debe poder registrar esos indicios bajo la misma iluminación, comprendiendo el entorno, la luz y su compatibilidad con la cámara.

Las imágenes también permiten comprender la escena cuando ya ha sido alterada o ha transcurrido tiempo.

El estado inicial debe fotografiarse y grabarse con gran cuidado. El vídeo comienza en la entrada, describiendo fecha, hora, temperatura, ubicación, número de edificio, plantas, vivienda y habitaciones, cuando proceda, o referencias externas como vehículos, comercios y bancos.

Debe obtenerse simultáneamente una vista amplia. Desde un punto de referencia se fotografían los hallazgos de lejos, a media distancia y de cerca, antes de asignarles números.

Tras numerarlos, se repite el procedimiento desde el mismo punto. Debe realizarse un primer plano a escala 1:1 con testigo métrico.

La documentación cuidadosa ayuda a esclarecer los hechos, revisar indicios pasados por alto y recordar el suceso incluso años después.

Las luces forenses permiten registrar especialmente fluidos que fluorescen bajo UV, VIS e IR. Habitualmente una persona sostiene la luz y otra fotografía, lo que consume bastante tiempo del equipo.

INSPECCIÓN OCULAR

Antes de intervenir los equipos especializados, el personal técnico formado debe inspeccionar detalladamente el espacio. Utiliza todos los sentidos para identificar violencia, desorden, accesos y salidas, posibles herramientas y pruebas físicas relacionadas.

El método se adapta a un lugar abierto, cerrado o mixto. En interiores, cada habitación se divide en sectores como suelo, techo y paredes, comenzando por el suelo. Se realiza un barrido visual minucioso de izquierda a derecha, sin dejar zonas sin examinar.

EXAMEN DETALLADO de la escena:

es un proceso metódico, sistemático y lógico de búsqueda de indicios, realizado por especialistas.

Consiste en una observación minuciosa y exhaustiva del lugar.

En espacios abiertos o mixtos, según el personal disponible, se emplean métodos de cuadrícula, franjas o espiral.

La cuadrícula divide el espacio en sectores iguales y simétricos para observarlos individualmente y de forma consecutiva.

Las franjas dividen el espacio en rectángulos iguales y contiguos, examinados mediante barridos individuales de avance gradual.

La espiral es un barrido circular desde el centro hacia fuera o en sentido contrario.

La inspección ocular se realiza de manera organizada, minuciosa y metódica, de lo general a lo particular, adaptando el método a las características físicas.

Después de la inspección se establece un corredor de circulación para el funcionario judicial que deba practicar actuaciones urgentes, siguiendo las instrucciones del personal especializado.

Solo se permite acceder a las personas directamente implicadas en esas actuaciones, evitando desplazamientos, alteraciones, contaminación o eliminación de pruebas relevantes.

Deben registrarse las observaciones y los cambios causados por la respuesta policial o médica de emergencia. También se anotan elementos ausentes que deberían estar presentes según la escena, como una caja registradora que falta en la zona de cobro.

Si por necesidad o urgencia se tocan, mueven o trasladan indicios, debe notificarse oportunamente al personal técnico, detallando posición y estado originales y el método empleado.

En lugares abiertos o mixtos se protegerán los indicios de condiciones meteorológicas que puedan alterarlos, destruirlos o contaminarlos, informando de las medidas al personal científico.

FIJACIÓN DEL LUGAR

Aplicación de técnicas para registrar las características generales y particulares de un lugar relacionado con un presunto delito.

Técnicas de fijación:

  • Descripción escrita y registros documentales. Croquis y planimetría, elaborados por especialistas.
  • Registro fotográfico y audiovisual.

SEGURIDAD Y DELIMITACIÓN DE LA ESCENA

Dentro del perímetro de seguridad y exclusión, el personal asegura y delimita la escena.

Primera delimitación: acceso únicamente al personal asignado y a los especialistas necesarios según el caso. Este perímetro, el más crítico, debe establecerse cuanto antes, utilizando todos los medios adecuados para preservar la confidencialidad y evitar la exposición de pruebas, cuerpos o víctimas.

Segunda delimitación: un perímetro mayor para el personal de apoyo, las autoridades judiciales y otros agentes directamente implicados que en ese momento no realizan tareas especializadas ni protegen los elementos del primer perímetro.

Tercera delimitación: mantiene alejados a medios de comunicación, curiosos y público general para no obstaculizar las actuaciones.

La extensión de estos perímetros puede modificarse según los avances de la investigación o las nuevas indicaciones de los especialistas de criminalística.