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Innovación para la ciencia forense

Análisis de patrones de manchas de sangre

La sangre es, sin duda, el fluido corporal que más suele interesar en una escena del crimen, y sus manchas y patrones son fuentes fundamentales de información. Está compuesta por agua, glóbulos rojos y blancos, glucosa, proteínas, hormonas y metabolitos, y aporta algunas de las pruebas más importantes del delito.

Este artículo trata de los patrones de manchas de sangre y de su análisis.

La sangre tiene propiedades físicas y mecánicas específicas y se comporta de forma distinta dentro y fuera de los vasos. Su viscosidad, tensión superficial y densidad pueden variar según la edad, el sexo, las enfermedades o los medicamentos de la víctima o del autor, así como por el tiempo transcurrido desde que salió del cuerpo.

Un analista formado examina salpicaduras, vacíos, transferencias, nebulizaciones y charcos para comprender cómo se derramó. Combina la biología de la sangre con la física y las matemáticas para formular conclusiones sobre lo que ocurrió y lo que no ocurrió.

Antes de explicar el examen, conviene conocer los patrones.

La sangre es un tejido conjuntivo especializado en forma líquida. Contiene una parte líquida, principalmente plasma y suero, y una sólida con proteínas, glóbulos rojos, plaquetas, glóbulos blancos y minerales. Fuera del cuerpo no permanece líquida mucho tiempo: coagula, salvo condiciones como la hemofilia o el uso de anticoagulantes. Según la herida puede gotear, proyectarse, fluir o rezumar. También puede caer o salpicar desde las armas utilizadas.

Comprender las manchas
Se clasifican en tres categorías principales:

Manchas pasivas: se producen por fuerzas indirectas, como la gravedad, sobre el cuerpo lesionado. Incluyen gotas, flujos y charcos.

Manchas por transferencia: se forman cuando objetos o elementos del entorno entran en contacto con la sangre: arrastres, dibujos de telas, huellas de calzado o pies, manos o dedos, limpiezas y deslizamientos.

Manchas por proyección o impacto: se originan cuando la sangre viaja por el aire. Las de impacto aparecen al aplicar una fuerza a su fuente; las de proyección pueden proceder del aparato respiratorio, las arterias o las armas. Incluyen salpicaduras, aerosoles, nieblas y chorros.

Su observación informa sobre el arma, la posible sección de una arteria o la afectación del aparato respiratorio y de órganos internos.

Proyecciones arteriales: Las arterias transportan sangre impulsada directamente por el corazón, mientras que las venas la retornan desde órganos, músculos y tejidos. Los patrones ayudan a distinguir la lesión arterial de la venosa. Las lesiones venosas y tisulares generan principalmente rezumado, charcos o gotas. Las arteriales producen chorros en grandes arcos, con manchas individuales de mayor tamaño y un nuevo patrón en cada latido. Al depender del pulso, pueden indicar si el corazón se detuvo antes de la lesión, si se trasladó el cuerpo o si se limpió la escena.

Salpicaduras por sangre espirada: Suelen proceder de lesiones respiratorias o internas: la sangre se mezcla con el aire pulmonar y sale por boca, nariz o, raramente, oídos. La presión pulmonar puede crear anillos de burbujas o patrones nebulizados.

Salpicaduras por disparo: Las pruebas varían según la distancia, la zona corporal, el calibre y el tipo de arma y munición. Hay salpicaduras hacia delante desde la herida de salida y hacia atrás desde la entrada. Dependen mucho del calibre. Las primeras suelen formar una niebla fina; las segundas, gotas mayores y menos numerosas.

Salpicaduras por desprendimiento: Se producen cuando el arma u objeto ensangrentado se mueve en arco antes de otro golpe. Informan sobre el arma y su uso repetido. Contar los arcos ayuda a estimar los golpes y la cola del patrón apunta en la dirección del movimiento.

Las puñaladas, los golpes con objetos o extremidades y los disparos generan distintos patrones:

En las puñaladas: la menor superficie del objeto retiene menos sangre y produce gotas y desprendimientos más pequeños y lineales.

En lesiones por objetos contundentes, la superficie más amplia retiene más sangre y genera gotas de tamaños variados.

En las heridas por disparo: la entrada y salida de la bala producen una salpicadura semejante a niebla.

Cada tipo de gota aporta información. A 90 grados la mancha es más circular; con otros ángulos se vuelve elíptica y presenta espículas y colas. A ángulos muy bajos pueden desprenderse manchas satélite con forma de exclamación alrededor de la principal. Medir anchura y longitud permite calcular el ángulo de impacto y deducir acciones. También importan las zonas donde falta sangre: los patrones de vacío.

Patrones de vacío: Aparecen cuando una persona u objeto bloquea la trayectoria de la sangre. Informan sobre objetos ausentes, personas presentes y posibles desplazamientos del cuerpo. Si se localiza después el objeto, su patrón puede encajar con el de la escena.

Las manchas pueden ser latentes e invisibles a simple vista. Un dispositivo multispectral práctico resulta muy útil. También se emplean productos químicos, como el luminol, que reacciona con el hierro de la sangre y genera una luminiscencia azul intensa. Sin embargo, puede dañar pruebas cercanas valiosas, como proteínas, enzimas y marcadores genéticos.