Prof. Dr. Hakan Kar, MD
Profesor de Medicina Legal, Especialista en Exámenes de Agresión Sexual, Facultad de Medicina de la Universidad de Mersin
La importancia de las lesiones no genitales
Las marcas de mordeduras, marcas de besos, contusiones y equimosis por succión se encuentran entre los hallazgos importantes que deben tenerse en cuenta y documentarse durante los exámenes por agresión sexual. Aunque tras una agresión sexual estas lesiones se localizan con mayor frecuencia en la zona genital, también pueden aparecer en otras regiones del cuerpo. En los casos de sospecha de agresión sexual, identificar e interpretar correctamente estas lesiones no genitales puede ser fundamental para el caso y proporcionar pruebas considerables que respalden el testimonio de la víctima.
Es bien sabido que algunas víctimas de agresión sexual pueden no presentar ninguna lesión traumática o sufrir solo heridas leves. Sin embargo, incluso las lesiones menores pueden ser muy relevantes dependiendo de cada caso y deben documentarse de forma meticulosa. Mientras que ciertas lesiones pueden tener el propósito de incapacitar físicamente a la víctima, otras, como las marcas de mordeduras o las equimosis por succión, pueden tener una motivación puramente sexual. Aunque es menos frecuente, también pueden producirse como parte de una práctica sadomasoquista.
Distribución y evaluación de las lesiones
En las agresiones sexuales, las marcas de mordeduras y las equimosis por succión se observan con mayor frecuencia en los brazos de las víctimas masculinas en comparación con las femeninas, y con mayor frecuencia en los senos de las mujeres en comparación con los hombres. Estos actos pueden causar diversas lesiones en diferentes partes del cuerpo, incluyendo equimosis, hematomas y contusiones.
Las lesiones no genitales deben evaluarse en detalle e identificarse correctamente, siempre teniendo en cuenta la anamnesis (los antecedentes relatados) proporcionada por la persona. Aunque puede que no causen un daño físico grave, la coherencia de estas lesiones con las declaraciones de la víctima puede contribuir significativamente al proceso judicial. Las lesiones resultantes de mordeduras y succión se encuentran con mayor frecuencia en los senos y pezones, pero también pueden aparecer en el cuello, los hombros, los muslos, el abdomen, el pubis y la vulva.
Recolección de ADN en «chupetones»
En la literatura, las lesiones causadas por succión se conocen coloquialmente como «chupetones» o «mordeduras de amor». Estas marcas pueden producirse tanto durante una agresión sexual como en relaciones sexuales consensuadas intensas. Si el relato de la víctima incluye mordeduras o succión, o si se descubre una lesión compatible durante el examen, la recolección de una muestra para analizar el ADN del agresor puede ser un paso crítico para resolver el caso.
El papel de los sistemas de imágenes SAFE
En este tipo de situaciones, evaluar estas lesiones a simple vista puede resultar insuficiente, ya sea por las condiciones de luz ambiental o porque las lesiones en proceso de curación (cuando la consulta es tardía) pueden ser muy difíciles de identificar por completo.
Bajo estas circunstancias, es fundamental utilizar los sistemas de imágenes SAFE (Sexual Assault Forensic Examination – Examen Forense de Agresión Sexual). Estos equipos emplean reflejos de luz de múltiples longitudes de onda en lugar de depender de la luz ambiental, logrando obtener imágenes que penetran hasta la capa de la dermis, lo que ayuda sustancialmente en la detección de lesiones.
Además, el uso de los sistemas de imágenes SAFE es vital no solo porque brindan diversos reflejos de luz para detectar heridas, sino también para identificar los fluidos corporales del agresor sobre la víctima. Detectar y registrar fluidos corporales que son invisibles a simple vista con esta tecnología para luego recolectar las muestras para el análisis de ADN, sigue siendo un paso decisivo en muchos casos.




