Las autoridades brasileñas continúan con los exámenes forenses para determinar la causa de la muerte de un profesor universitario hallado sin vida en Arapiraca, en el estado de Alagoas. Este caso pone de manifiesto la importancia del trabajo forense cuando la causa de una muerte no resulta evidente de inmediato.
La víctima, Carlos Alberto de Carvalho Fraga, de 38 años, era profesor y coordinador del programa de medicina en la Universidad Federal de Alagoas (UFAL). Fue hallado sin vida en su domicilio, en el barrio de Massaranduba. Según el Instituto Médico Legal (IML) de Arapiraca, no se observaron signos visibles de violencia física en el cuerpo.
Por este motivo, los especialistas decidieron realizar exámenes adicionales. Durante la autopsia, se tomaron muestras biológicas y se enviaron a un laboratorio forense para su análisis toxicológico. Estas pruebas permitirán determinar si el alcohol, los medicamentos, las drogas u otras sustancias pudieron haber influido en la muerte. El informe final de la autopsia se elaborará una vez que los resultados estén disponibles.
Paralelamente, los equipos forenses examinaron minuciosamente la escena. Los investigadores del instituto de criminalística recogieron pruebas biológicas, químicas y rastros para respaldar la investigación. También se documentaron huellas dactilares durante el examen de la escena.
Las investigaciones forenses se basan en un trabajo minucioso en cada etapa. Desde el examen de la escena del crimen hasta los análisis de laboratorio, cada paso ayuda a las autoridades a comprender mejor las circunstancias y a llegar a una conclusión fiable.
También se obtuvieron huellas dactilares (y marcas pupilares) utilizando el equipo ForenScope CSI Pro 3, una tecnología introducida recientemente en Alagoas.