La violencia doméstica y de género es uno de los problemas sociales más importantes relacionados con la violencia, debido a su prevalencia generalizada, los retos para combatirla, los estereotipos sociales arraigados y sus consecuencias psicológicas, sociales y a menudo físicas a largo plazo para las víctimas.
Como problema que ha acompañado a la humanidad a lo largo de la historia, se ha estudiado ampliamente y se realizan esfuerzos continuos para desarrollar métodos para su prevención y mitigación. Sin embargo, debido a su complejidad, no se ha encontrado ninguna solución global para erradicarlo o minimizarlo eficazmente.
El Estado y el sistema judicial se enfrentan a varias tareas críticas: desarrollar un marco eficaz para la concienciación pública y la educación de las víctimas (asegurándose de que sepan cómo, dónde y a quién acudir en busca de ayuda), establecer mecanismos de investigación eficaces y crear un sistema de apoyo a las víctimas que funcione correctamente. En cada uno de estos aspectos intervienen especialistas de diversos campos, como las fuerzas del orden, los medios de comunicación, los trabajadores sociales y los profesionales de la medicina (médicos forenses, enfermeros forenses, psicólogos y psiquiatras, entre otros). También debe existir un marco jurídico sólido que respalde estos mecanismos y garantice que los autores rindan cuentas. Sólo un sistema bien estructurado y que funcione eficazmente puede infundir una confianza duradera entre las víctimas y la sociedad, garantizando tanto la protección de los afectados como un proceso judicial y de investigación imparcial, eficaz y de alta calidad.
Uno de los elementos más cruciales de este sistema es la recogida de pruebas forenses, una responsabilidad compartida por las fuerzas del orden y los profesionales de la medicina, en particular los médicos forenses. Además de adherirse a las normas y protocolos reglamentarios establecidos, estos profesionales deben estar bien formados y equipados con las herramientas necesarias para detectar, recoger y analizar rastros de violencia. Esto es esencial para producir pruebas legalmente admisibles que puedan respaldar los procedimientos judiciales. La eficacia del sistema judicial depende de dos factores clave: que las víctimas pidan ayuda a tiempo y que los especialistas forenses puedan identificar y obtener las pruebas necesarias.
En los casos de violencia física, la recopilación de información es un paso fundamental. Esto incluye exámenes médicos, evaluaciones visuales y la recogida de rastros biológicos. Los profesionales médicos cualificados, como los médicos forenses y las enfermeras forenses (o los médicos forenses, según la jurisdicción), desempeñan un papel fundamental en este proceso. Un aspecto clave es documentar el estado físico de la víctima, centrándose en las lesiones y otros rastros de interacción con el agresor, como marcas dejadas por objetos, armas, rastros biológicos, sustancias químicas y partículas.
Mientras que algunas lesiones y huellas son visibles externamente, otras son indetectables a simple vista. Por ejemplo, las lesiones internas requieren imágenes médicas y pruebas de diagnóstico especializadas, mientras que los rastros biológicos, como la saliva, pueden ser invisibles debido a sus propiedades ópticas. Además, las contusiones en sus primeras fases pueden no estar aún completamente desarrolladas o visibles, especialmente las que se encuentran a mayor profundidad en los tejidos. Tradicionalmente, un examen secundario realizado más tarde podría ayudar a revelar estas lesiones, pero en la práctica, esto rara vez es factible y a menudo impone un trauma psicológico adicional a la víctima. Otro problema surge cuando las víctimas buscan ayuda demasiado tarde, momento en el que las lesiones pueden haberse desvanecido o desaparecido por completo, lo que dificulta la investigación debido a la falta de pruebas físicas.
En las últimas décadas se han realizado esfuerzos para superar estos retos y mejorar la documentación forense de las lesiones. La introducción de las fuentes de luz alternativas (ALS) en la medicina forense y la investigación criminal ha supuesto avances significativos. Las investigaciones han demostrado que las distintas longitudes de onda de la luz son absorbidas de manera diferente por las lesiones, en particular por los hematomas. Ciertas longitudes de onda, incluidas las que van más allá del espectro visible (como la luz infrarroja), pueden penetrar en capas más profundas de la piel y revelar lesiones subyacentes. Además, determinadas combinaciones espectrales con filtros adecuados aumentan la visibilidad de las lesiones, haciéndolas más visibles y fáciles de documentar.
Mediante pruebas exhaustivas, se han identificado combinaciones optimizadas de fuentes de luz y filtros para la detección de lesiones, en particular hematomas. El uso de la ALS también se ha extendido a la detección de rastros biológicos y no biológicos. Sin embargo, los exámenes forenses de personas vivas en casos de violencia doméstica y de género presentan retos únicos. A diferencia de las investigaciones post mortem, los exámenes de personas vivas deben realizarse con rapidez y sin causar angustia adicional a la víctima. La naturaleza dinámica de una persona viva también hace que el proceso forense sea más complejo.
Para mejorar los exámenes forenses, es esencial integrar tecnologías que permitan a los profesionales médicos documentar simultáneamente las lesiones mientras realizan evaluaciones rutinarias. La capacidad de visualizar lesiones ocultas con rapidez y eficacia es crucial. El método tradicional de utilizar fuentes de luz y filtros independientes, cambiarlos manualmente y capturar imágenes lleva mucho tiempo al examinador y es angustioso para la víctima. Una solución más integrada, que combine múltiples opciones espectrales en un único dispositivo, resuelve muchos de estos problemas. Estos equipos deben ser fáciles de usar, requerir unos conocimientos técnicos mínimos o una formación exhaustiva, y ofrecer resultados inmediatos y de alta calidad.
SuperSpectral es un ejemplo de este tipo de solución. Sus pruebas prácticas han demostrado unos resultados excelentes, ya que ofrece facilidad de uso al tiempo que permite a los profesionales médicos realizar la documentación forense de forma eficiente. El dispositivo incorpora múltiples combinaciones espectrales preconfiguradas y filtros adaptados a aplicaciones específicas, como la detección de fluidos biológicos, sangre, residuos de disparos, pelo y fibras, heridas y contusiones. Los especialistas pueden seleccionar manualmente la configuración más adecuada o utilizar un modo «inteligente» automatizado, que captura secuencialmente imágenes utilizando diferentes configuraciones espectrales y filtros, optimizando el proceso de detección. Los hallazgos se documentan en varios formatos (incluidos los archivos RAW) y se organizan sistemáticamente para cada caso.
Una de las ventajas más notables de SuperSpectral es su capacidad para revelar hematomas invisibles a simple vista o que se extienden mucho más allá de la zona visiblemente afectada, lo que proporciona una evaluación más completa de la gravedad de la lesión.

Esta tecnología también puede detectar hematomas más antiguos y pigmentación residual que puede haberse desvanecido hasta el punto de ser casi imperceptible.

Más allá de la detección de lesiones, SuperSpectral facilita la identificación, recogida y documentación de pruebas biológicas y de partículas tanto del cuerpo de la víctima como de su ropa. Cuando las lesiones y los rastros forenses se documentan minuciosamente y se visualizan con claridad, el proceso judicial se ve reforzado, lo que permite a los tribunales tomar decisiones bien informadas y basadas en pruebas. Un informe forense bien documentado proporciona una base objetiva para los procedimientos judiciales, reduciendo la ambigüedad y garantizando que las víctimas reciban la justicia que merecen.
Es importante destacar que las víctimas de violencia aprecian la minuciosidad de los profesionales forenses cuando ven que se identifica y documenta el alcance de sus lesiones, lo que a menudo supera sus expectativas. Cuando las víctimas son testigos de que el sistema utiliza eficazmente estas pruebas, ganan confianza en el proceso judicial y en las fuerzas del orden. Esta confianza es crucial, ya que anima a más víctimas a denunciar, buscar ayuda y buscar justicia, reforzando en última instancia la confianza de la sociedad en el sistema judicial y fomentando un entorno más seguro para todos.
Dr. Yanko Kolev, MD, PhD