En los últimos años, un número creciente de tecnologías se ha integrado en las investigaciones que implican el examen de cadáveres en el lugar del crimen y en las salas de autopsias. Estas tecnologías no sustituyen el trabajo del patólogo forense, cuyo papel es altamente especializado y esencial para proporcionar información primaria sobre el estado del cuerpo y los cambios que se producen en él. Sin embargo, las tecnologías ayudan a que el trabajo sea más objetivo, más fácil y de mayor calidad. Estas tecnologías pueden asociarse a la automatización de procesos, la gestión de documentación, la visualización, el análisis y las mediciones, la conservación de pruebas, etc. Las tecnologías visuales ayudan principalmente en dos áreas clave:
- Documentación mejorada y objetiva: Estas tecnologías facilitan una mejor documentación de los hallazgos, su archivo y accesibilidad para posteriores análisis cuantitativos y cualitativos, incluidas las mediciones y la interpretación.
- Detección de pruebas no visibles: Ayudan a identificar cambios y rastros que no son visibles a simple vista o que se encuentran en zonas de difícil acceso, con el objetivo de encontrar pruebas, comprender los mecanismos implicados y reconstruir los acontecimientos.
En cualquier investigación, es crucial encontrar todos los rastros que puedan servir de prueba, ya tengan valor positivo o negativo. Estos rastros pueden confirmar o refutar una teoría concreta, demostrar la culpabilidad o la inocencia, ayudar a identificar a personas, lugares y objetos, incluidas las armas. La ausencia de rastros también es valiosa, principalmente para describir mecanismos, y para determinar la presencia o ausencia de culpabilidad en un sospechoso.
En la ciencia forense, el principio de Locard tiene una gran importancia histórica y práctica: todo contacto deja un rastro. Cualquier persona presente en el lugar del delito o que pase por él deja huellas, o el lugar deja huellas en ella. Estos rastros, una vez analizados, pueden convertirse en pruebas y resolver un caso. A menudo, un rastro microscópico puede ser el único vínculo entre el autor y la víctima, o entre un arma específica y las lesiones que causó. Por lo tanto, es de suma importancia detectar incluso los rastros más pequeños y a veces invisibles. Por otra parte, también debemos asegurarnos de que, tras un examen minucioso, no queden rastros en el objeto investigado (que puede ser la escena del crimen, el cadáver u otros objetos). Sería peligroso para la justicia que, tras una investigación, declaráramos a las autoridades investigadoras y al tribunal que no se han encontrado rastros, sólo para que se descubrieran más tarde o quizá nunca. Una persona inocente podría ser encarcelada, o la víctima podría no recibir nunca justicia.
Tecnologías
Una de las tecnologías más populares e importantes introducidas en la práctica de la autopsia forense es la denominada autopsia virtual, o imagen post mortem, mediante tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM). Estas tecnologías médicas se utilizan para examinar el cuerpo y todas sus estructuras internas por capas, identificar cambios patológicos y traumáticos, cuerpos extraños y proyectiles, y documentarlos. Durante una autopsia, el patólogo forense disecciona partes del cuerpo y sus cavidades, incluidos los órganos internos. Sin embargo, no todas las partes se diseccionan en detalle, y algunos cambios de configuración pueden complicar el esclarecimiento de ciertos hechos o dar lugar a omisiones. Las tecnologías de la imagen permiten visualizar todas las partes del cuerpo y, con la ayuda de metodologías adicionales, también sus funciones (por ejemplo, las relacionadas con el riego sanguíneo) mediante la inyección de agentes de contraste, biopsias selectivas y toxicología. Esta área de la medicina forense está avanzando rápidamente y cada vez es más habitual en la práctica en todo el mundo. También se utilizan los ultrasonidos, la exploración de superficies y los rayos X convencionales.
En casos concretos, pueden inyectarse diversas sustancias en el cuerpo o en órganos concretos, que se visualizan mediante técnicas distintas de las tecnologías médicas típicas (TAC, IRM, US). Por ejemplo, líquidos fluorescentes bajo luz ultravioleta o líquidos calientes observados con una cámara térmica (infrarrojos, termoangiografía). La termografía también puede aplicarse a la superficie corporal, sobre todo en personas vivas con lesiones o en escenas del crimen para buscar personas o restos.
El escaneado 3D es otra tecnología utilizada para documentar la escena de un crimen y el estado de un cadáver, incluidas las lesiones y los rastros de mayor tamaño en la superficie del cuerpo. Sirve para la orientación tridimensional, la medición y el análisis comparativo con otros objetos escaneados, entornos y armas. Existen limitaciones en la resolución de la imagen, pero en los últimos años se ha producido un importante desarrollo en este campo. Este tipo de escaneado se basa en técnicas como la fotogrametría, el escaneado de luz estructurada y el escaneado láser (LIDAR). Estas técnicas reflejan la estructura de la superficie de los objetos, su relieve y su textura (según el método). También se utilizan en combinación (métodos híbridos).
Cuando los objetos son demasiado pequeños para una visualización detallada a simple vista, se utilizan tecnologías ópticas como los microscopios. Los microscopios ópticos se utilizan para pequeñas secciones de tejido teñidas (biopsias, necropsias), frotis y células (por ejemplo, sangre, esperma, diatomeas), mientras que los estereomicroscopios se utilizan para objetos opacos (pequeños restos o fragmentos, insectos y otros). Para los objetos transparentes no teñidos (células, pelo y otros), pueden utilizarse técnicas microscópicas adicionales como el contraste de fases, el DIC (contraste de interferencia diferencial) y otras. Estos exámenes se combinan con la fotografía de los hallazgos. Incluso los objetos más pequeños se examinan con un microscopio electrónico. En el campo de las tecnologías de imagen médica, también se utiliza la microtomografía computarizada.
Un caso especial es la búsqueda de objetos relativamente pequeños e invisibles debido a su coloración o a que se confunden con el fondo. En la ciencia forense, por ejemplo, se trata de huellas dactilares. En el pasado, e incluso hoy en día, estos rastros se hacen visibles mediante tinción o tratamiento con otras sustancias y se transfieren a materiales receptivos. A veces son visibles debido a una sustancia visualizadora presente durante su creación, como las huellas dactilares manchadas de sangre, pintura o líquido lubricante. Sin embargo, en la mayoría de los casos, estos objetos no son visibles o son difíciles de percibir a simple vista, por lo que se están desarrollando constantemente métodos para hacerlos visibles y detectables durante las búsquedas selectivas. Un ejemplo es el tratamiento de pequeños rastros de sangre invisibles con luminol y su observación bajo luz ultravioleta en un entorno oscuro. Un ejemplo sencillo es la comprobación de la autenticidad de los billetes bajo luz ultravioleta y luz transmitida.
En realidad, las cosas son más complejas. Si en el pasado (debido a la limitación de las tecnologías) bastaba con identificar el objeto, ahora es aún más importante que, tras la identificación, el objeto permanezca intacto, sin daños, sin cambios y apto para investigaciones posteriores. Esto podría incluir un análisis de ADN para identificar al individuo del que procede el rastro (por ejemplo, huella dactilar o rastro de fluido biológico). Por este motivo, el tratamiento con sustancias que mejoran la visualización se está sustituyendo cada vez más por métodos de visualización propiamente dicha. Una característica clave de cualquier material es la forma específica en que refleja y refracta la luz. Esto por sí solo puede hacer que el objeto sea más brillante y visible, o puede hacerlo más distinguible sobre un fondo de objetos circundantes que alteran la luz de forma diferente. Es posible que el objeto no se vuelva más brillante, sino que contraste con un fondo de objetos circundantes, que pueden ser incluso más brillantes. Algunos ejemplos sencillos son las gotas de sangre seca o los restos de disparos, que son invisibles sobre un fondo oscuro, negro o estampado, pero que contrastan y se hacen visibles cuando se iluminan con luz infrarroja.
En medicina forense, pueden ser importantes los restos de sustancias extrañas que quedan en el cuerpo o cadáver (incluso en su ropa y en la escena del crimen). Por ejemplo, partículas de pintura, lubricantes, cristales de un accidente de tráfico o residuos de disparos (hollín, partículas de pólvora, etc.) en la superficie corporal o en la ropa, que pueden determinar la distancia del disparo, el tipo de arma e identificar las heridas de entrada y salida. Los materiales biológicos como la orina, la sangre, el sudor, el semen, la saliva, etc., pueden ser rastros procedentes del agresor (en agresiones sexuales, homicidios) o de la víctima sobre el agresor o el arma, lo que vincula a la víctima con el agresor o la lesión con el arma. Del mismo modo, hilos y fibras de distintos materiales, ropa y pelo -a menudo pequeños e invisibles a simple vista- pueden servir de prueba. Todos estos rastros deben identificarse, aislarse y recogerse como pruebas sin alterar sus características esenciales, idealmente sin dañar sus rasgos identificativos. Estos rastros son a menudo las pruebas más importantes y a veces las únicas en una investigación. Es crucial encontrarlos e identificarlos.
Se han desarrolladofuentes luminosas especiales que emiten luz a diferentes intensidades del espectro visible, infrarrojo y ultravioleta. Combinadas con diversos filtros ópticos, estas fuentes de luz permiten detectar distintos tipos de rastros. En la práctica, lo más habitual es que los investigadores forenses las utilicen en el lugar del delito o en laboratorios como fuentes únicas de luz de un espectro específico para fines concretos, ya que cada tipo de rastro suele requerir una fuente y un filtro específicos. Esto requiere un buen conocimiento de las propiedades ópticas de los distintos materiales, un buen y amplio equipamiento y condiciones especiales.
En medicina forense, sobre todo en el caso de rastros o huellas biológicas en cadáveres y personas vivas, es crucial detectarlos fácil y rápidamente in situ, permitiendo su recogida como prueba durante el proceso de inspección y autopsia, para que el trabajo pueda continuar o el paciente vivo pueda marcharse. Los profesionales médicos no tienen amplios conocimientos de física específica y no disponen de tiempo para probar y utilizar múltiples fuentes de luz y filtros. Existen dos opciones prácticas:
- Uso de uno o dos tipos de equipos monoespectrales: Para las trazas más comunes, esta opción limita las posibilidades y crea un alto riesgo de pasar por alto trazas importantes.
- Uso de fuentes de luz multiespectrales con varios filtros: Combinadas en un solo dispositivo, esta opción permite un examen rápido y exhaustivo del cuerpo y otros objetos, así como la recogida de pruebas en tiempo real (por ejemplo, durante el examen del paciente por agresión sexual o antes de proceder a la autopsia tras el examen externo del cadáver).
Son posibles diversas aplicaciones específicas en función de las circunstancias, los objetivos, el tiempo disponible y las capacidades técnicas y presupuestarias de la institución en la que se realice el trabajo. Por supuesto, se requiere una formación o educación adicional específica en función de las necesidades y de la tecnología utilizada.
Dr. Yanko G. Kolev, MD, PhD