El segundo paso en el examen de los casos de agresión sexual es el examen anal. El examen anal es necesario para detectar pruebas médicas de penetración anal aguda o recurrente.
Los exámenes anales se realizan normalmente en la posición rodilla-codo, pero también pueden hacerse en posición lateral o ginecológica. Durante un examen anal, deben inspeccionarse las mejillas glúteas y la región perianal mientras se aplica una suave retracción glútea con ambas manos. En este punto, también es importante observar el tono del esfínter. A continuación, los dedos del examinador deben utilizarse para retraer la zona perianal y comprobar entre los pliegues de la mucosa anal.

Los posibles hallazgos en la penetración anal aguda incluyen sensibilidad, equimosis (focal o alrededor del ano), fisuras agudas de la mucosa, laceraciones profundas que afectan a la submucosa o a la muscularis mucosa, y hemorragia. El tono del esfínter anal suele ser normal. Sin embargo, durante la exploración puede observarse un aumento del tono debido a la irritación de una fisura dolorosa, o una disminución del tono debido a lesiones del esfínter.
La sodomía crónica puede caracterizarse por una disminución o pérdida del tono del esfínter anal, lo que provoca incontinencia gaseosa y fecal, borramiento y aplanamiento de los pliegues de la mucosa anal, tejidos cicatriciales de laceraciones profundas cicatrizadas, aspecto de embudo perianal debido a la pérdida del tono del esfínter anal externo, hiperpigmentación y aspecto brillante debido a la irritación crónica. Para detectar estos hallazgos relacionados con la sodomía aguda y crónica, resultan extremadamente útiles las diversas funciones de aumento y los filtros de los sistemas de imágenes SAFE (Sexual Assault Forensic Examination), que pueden llamar la atención sobre las diferentes lesiones.
Los hallazgos descubiertos durante un examen anal deben evaluarse junto con la historia clínica y un diagnóstico diferencial de falta de higiene, intertrigo, estreñimiento, rascado, infecciones de la zona anal, infestaciones parasitarias y otras lesiones causadas por diversas afecciones médicas.
El tipo, la gravedad y la distribución de las lesiones anogenitales dependen de muchos factores;
– Tipo y tamaño del objeto insertado,
– Estado eréctil y tamaño del pene insertado,
– Tipo de órgano insertado,
– Edad y desarrollo físico de la víctima,
– Si se utiliza o no lubricante
– Tanto si el coito es consentido como si no,
– Posición de la víctima y del agresor, ángulo de penetración, etc.
La obtención de una muestra de hisopo es una parte esencial del examen anal, ya que ofrece pruebas biológicas. Encontrar esperma en la muestra es un paso crucial para identificar al agresor. Es probable que las muestras recogidas a simple vista no contengan esperma, aunque el esperma del agresor esté presente en el cuerpo de la víctima. A través de los distintos filtros de luz de los sistemas de obtención de imágenes SAFE (Sexual Assault Forensic Examination), el esperma emite fluorescencia. Esto es muy importante para identificar la zona de la que hay que tomar muestras. Responsabilizar a los autores de los delitos será considerablemente más fácil con el uso de estas muestras como prueba. Por todo ello, el uso de los sistemas de imágenes SAFE (Sexual Assault Forensic Examination) ofrece a los profesionales sanitarios una serie de ventajas, como la protección de los derechos de las víctimas, la realización de exámenes exhaustivos y la contribución imparcial y auténtica al sistema judicial.

Figura 1: Imágenes de examen anal normal captadas por los sistemas Forenscope SAFE con luz blanca y luz polarizada.

Figura 2: Imágenes de fisuras mucosas agudas captadas con sistemas Forenscope SAFE


Figura 3: Imágenes de gran aumento de fisura mucosa aguda captadas con sistemas Forenscope SAFE

Figura 4: Las cicatrices anales se hacen claramente visibles con el filtro verde y la cámara polarizada de los sistemas Forenscope SAFE